Vietnam: postales de ruta

En algún lugar de la ciencia, existe quienes sostienen que los seres humanos, para poder representar conceptos en la mente, utilizamos prototipos (algo así como esquemas que contienen las características más destacadas de los individuos de una especie).  Estos prototipos se forman en la experiencia cotidiana de personas, por lo que se supone que serán diferentes, de acuerdo  al modo en que cada cultura se relacione con el mundo.

Menciono esto (que parece no tener nada que ver con un viaje por Vietnam), porque el hecho de haber crecido en el sur de Argentina creó en mí un prototipo particular del concepto “costado de la ruta”: dentro de mis perspectivas, el límite entre la banquina y el más allá es una sucesión infinita de matas negras, jarillas,  quilimbayes y piyanas, separados por un alambrado que evita el escape de ganado salvaje. Para mi percepción, este tipo de paisaje es tan fuerte, que cualquier otro costado de ruta aún produce en mí cierto grado de  asombro.

Rutas de Vietnam

En Vietnam, país angosto y superpoblado, las rutas son muy verdes y casi siempre tienen algo para mostrar en sus márgenes  (construcciones viejas, casas, comercios, vehículos, campos habitados). Y entre esas cosas, hay dos que cada tanto se repiten: los cementerios y las estatuas religiosas.

 

Los cementerios a la vera de la ruta

Vistos desde el colectivo, los cementerios aparecen y desaparecen como un flash en la vera de los caminos. Están rodeados por pequeñas tapias de concreto (de aproximadamente un metro), que dejan ver las tumbas interiores (grises, monótonas, separadas cada una por la misma distancia). El único toque de color suele estar dado por la bandera de Vietnam, que resalta en todo el paisaje, y por algunas banderitas perdidas por ahí.

Lamentablemente, no pude tomar ninguna foto de estos cementerios, y por eso dejo algunas que sólo  muestran tramos de las rutas.

 

Las estatuas de la ruta

En Vietnam, la ruta es también la cuna de todos los budas, el origen de las figuras religiosas que se pueden ver en la mayoría de los templos. Por eso, cada tanto se pueden ver fábricas de esculturas: un pequeño edificio, cuyo costado posee  estatuas, de tamaños diversos, que representan diferentes divinidades  budistas (aunque una vez llegué a ver un Cristo de brazos abiertos).  Las más pequeñas pueden ser de medio metro mientras que las más grandes deben estar en los cuatro metros.

Lamentablemente, tampoco pude tomar fotos de los lugares con mayor cantidad de figuras, sólo me quedó una foto con estatuas chiquitas. Los leones que se ven abajo no son precisamente imágenes religiosas, sino ornamentos que suelen usarse a la entrada de los comercios de China (en Vietnam no los he visto) para atraer la suerte y la buena fortuna.

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