Shenzhen

Llegamos a Shenzhen y la primera impresión de esta ciudad fue que estaba fuera de China y dentro de ningún lado. No estaba en Europa, no estaba en América y Asia parecía lejos. Por un momento me imaginé dentro del experimento de una no-ciudad, en una ciudad completamente global, en una ciudad no-lugar.
Shenzhen
Una calle de Shenzhen

Existe aquí algo diferente, distinto aún de Shanghai o de cualquier parte de la China continental. No hay -al menos a primera vista- mototaxis o vehículos de tres ruedas. No existe el caos organizado de cualquier ciudad de China. Todo luce extrañamente nuevo y ni siquiera  se ven restos de los no restos de la revolución cultural. Todo, absolutamente todo  es alto, más alto que en el resto de la China que conozco. Es una ciudad sin pasado, pero con un presente continuo que la convierte -sospecho- en un anticipo de lo que será China (o quizás el mundo) en el futuro.

Shenzhen
Catherine en Shenzhen

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