Preparativos de un viaje a Rusia

De viaje a Rusia

Antes de salir de viaje a Rusia, es mejor tener en cuenta algunos detalles. A pesar de algunos mitos urbanos que circulan por allí, es un destino que no presenta demasiadas complicaciones para los visitantes. Viajar a Rusia y dentro de Rusia es bastante fácil, aunque siempre vale tener en cuenta algunos consejos.

Viaje a Rusia Moscú
De viaje a Rusia, paseando por el centro de Moscú

Visas

Afortunadamente, los pasaportes argentinos son uno de los pocos que no necesitan visa, gracias a un acuerdo firmado hace unos años entre ambos países. De buenas a primeras, nos ahorramos uno de los trámites más molestos para entrar al país.

Si querés saber cómo tramitar la visa, te recomiendo esta entrada de  Viajar, Comer y Amar, donde te detalla los pasos a seguir y los posibles inconvenientes del caso.

Transporte

Llegar de los aeropuertos de Moscú a la ciudad:

Moscú tiene tres aeropuertos: Domodedovo, Sheremetiévo y Vnúkovo. A los tres, se puede llegar por el servicio de tren “Aeroexpress”. Sale cada media hora (más o menos en punto y media) y cuestan aproximadamente 450 rublos (la inflación en Rusia es alta, así que es probable que estos precios aumenten). Los pasajes se pueden sacar en los aeropuertos, en las máquinas expendedoras o en ventanilla. Los tres servicios de trenes están conectados con alguna estación de subte.

El servicio es cómodo, puntual y además tiene Wi-Fi gratis. A pesar del cirílico, ubicar los trenes no es muy difícil, sólo hay que seguir las flechas.

La otra opción es el taxi (hay muchos taxistas que ofrecen sus servicios a la salida del aeropuerto). No sé los precios, aunque en varios foros decían que eran bastante caros.

viaje a Rusia tren rusia
De viaje a Rusia, yendo a uno de los aeropuertos de Moscú

Subtes: 

En Moscú, el medio de transporte más conveniente es el subte, porque casi siempre sabemos de donde hacia dónde vamos y de dónde venimos (aunque a veces nos podemos equivocar y tomar el subte que va para el otro lado). Si eso pasa, no hay mucho problema, ya que las formaciones pasan cada dos minutos.

Por lo que leí, los subtes están abiertos hasta la una de la mañana (los usamos hasta las doce y media de la noche y, al menos hasta esa hora, el servicio funcionaba muy bien). Los pasajes se pueden comprar en máquina o ventanillas. Recomiendo comprar de a diez u once, ya que hacen descuento y salen más barato que comprarlos de a uno.

Un punto que hay que tener en cuenta son los mapas. No vimos ningún lugar que vendiera/entregara/regalara planitos con el mapa del subte, así que aconsejo buscarlos en internet llevárselos desde casa (navegar por un subte tan grande, que está escrito en cirílico se complica bastante sin un planito a mano).

subte de moscú de viaje a Rusia
De viaje a Rusia, se pueden apreciar los bonitos subtes de Moscú

Buses: 

En Moscú, el transporte terrestre es bastante bueno, el problema es que está todo explicado en ruso, por lo que nunca sabemos dónde vamos. Como uno de los días que estuvimos en Moscú llovía un poco, nos subimos a un bus cualquiera para ver la ciudad: fue una buena idea, ya que justo nos tocó uno que iba por lugares muy bonitos.

El sistema de boletos es con tarjetas magnéticas y la mayoría de las personas tiene algo así como una tarjeta SUBE. Sin embargo, los pasajes también se pueden comprar directamente al chofer (sólo hay que mostrarle la plata, unos cincuenta rublos, y te va a dar el ticket).

En Kazán, nos manejamos casi exclusivamente con los buses, ya que el metro tiene pocas estaciones. Perderse es difícil, ya que la ciudad es pequeña y, de alguna manera, todos los buses que van, vuelven.

Aviones

Dentro de Rusia, viajamos por Transaero y fue una buena experiencia. Con anticipación, se pueden conseguir pasajes baratos, con precios similares a los trenes (aunque, por supuesto, los trenes tienen su propia mística).

viaje a rusia Transaero
De viaje a Rusia, elijo Transaero

Trenes

Los trenes merecen un capítulo aparte en un viaje a Rusia. Hice un recorrido relativamente corto (ochocientos kilómetros) y estoy preparando una entrada para contarlo.

Seguridad

La seguridad es un tema que suele despertar polémicas, pero lo que puedo decir es que, al menos, las ciudades donde fuimos se veían  seguras. LLegamos a Moscú bastante tarde, tomamos el subte de noche (casi a las doce) y caminamos más o menos un kilómetro para llegar al hotel (que quedaba cerca de una de las estaciones más alejadas de la ciudad). No tuvimos ningún problema y las únicas personas que encontramos despiertas, nos señalaron el camino y hasta se ofrecieron a subir a su departamento para buscar un mapa. Les dije que no era necesario porque ya había impreso uno, que lo que queríamos saber era si habíamos tomado bien el camino.

En Kazán, nos sucedió algo similar: todo muy tranquilo y seguro, aunque algunas personas nos dijeron que esa no era la situación de Rusia hace unos diez/quince años.

Con respecto a los timos en la calle, quiero decir que no están o no se ven: los precios que figuran en las cartas son los que se cobran, nadie te persigue en la calle para venderte nada y no escuché (ni viví) ninguna historia extraña. Por el contrario, la gente, a pesar de hablar casi nada de inglés, es bastante amable y si pueden ayudarte con algo, lo hacen sin problema.

 Alojamiento

Cuando estaba haciendo los preparativos del viaje a Rusia, probé las opciones del hotel y Airbnb y me quedé con la primera.

Las razones fueron que en Moscú, la mayoría de las opciones en Airbnb eran de casas o departamentos separados, que son algo más costosos que las habitaciones de los hoteles baratos. También sucedió que (pienso que por la barrera idiomática), muchos no contestaban o tardaban en responder (la mayoría de las descripciones estaba en ruso y tuvimos que usar el traductor en línea). En Kazan, la única persona que contestó, alegó que durante las fechas que íbamos, el precio de las habitaciones se triplicaban, porque justo había un evento en la ciudad.

Con los hoteles pasó algo curioso: en Moscú (al menos en la zona del centro), la mayoría de los hoteles baratos son diminutos (si, las habitaciones de cuatro o cinco metros cuadrados, el espacio justo para que entre una cama).

De todas maneras, en Moscú encontramos algo bueno, aunque un poquito alejado del centro (queda la próxima reseña). En Kazán, elegimos otro hotel barato y tuvimos mucha suerte. La decisión final, en ambos casos fue por la ubicación o por la cercanía al subte.

Lo que recomiendo es buscar algo que esté cerca de alguna estación de subte (directamente vimos las review) y llevarse impreso el mapa para llegar caminando (aunque de la estación sólo sean pocos metros).

Comunicaciones e internet

En Rusia, poca gente habla inglés, lo que hace que las comunicaciones se dificulten un poco. Si hablás alemán, estás de suerte, porque muchos conocen un poco de alemán (pensemos en el bloque soviético). De todas maneras, andar se hace bastante fácil. Muchas palabras del ruso son familiares y no se hace nada difícil encontrar puntos clave.

Con respecto a internet, en los hoteles tuvimos buena conexión de Wi-Fi. En Kazan, no vimos ningún local de internet (y eso que recorrimos la ciudad) y en Moscú encontramos uno en un shopping (aunque no lo usamos).

Más sobre mi viaje a Rusia (iré actualizando)

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