Pato puntero

Ellos caminan, con paso firme, decididos, se dirigen a su norte. Ellos tienen una brújula, saben lo que quieren y quienes lo tienen. Van por la ruta, por las sendas, por los caminos. Ellos siguen a su líder, el pato puntero, elegido con verdadera vocación democrática y en asamblea.

Y el pato puntero, con paso firme, decidido, también tiene su norte y su brújula. No sabe lo que quiere, ni quienes lo tienen y mucho menos como conseguirlo. Sin embargo, va por la ruta, por la senda y por los caminos. Él sigue a su líder, el pastor de patos, elegido por ninguna nimidad y en un mar de dudas.

Y el pastor de patos, con paso firme, decidido, camina hacia su norte. Va por la ruta, por la senda, por los caminos. Le indica al pato puntero, con sutiles marcas de vara, cuando detenerse, dónde doblar y cuanto respirar. Sabe lo que quiere, es consciente de que no lo tiene y ya ni piensa en conseguirlo. Él también tiene su lider, su norte y su brújula:  sigue, con fe ciega -y sin margen de duda-, las huellas dejadas en el camino por una resuelta bandada caminante de patos punteros.

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