Los baños de Baños de Agua Santa: las piscinas de la Virgen

Los baños de Agua Santa

Baños de Agua Santa es, entre otras cosas, famosa por sus termas, ubicadas dentro del área urbana de la ciudad. Una de las más famosas son las piscinas de la Virgen,  localizadas casi al pie de la cascada Cabellera de la Virgen.

Llegando a piscinas de la virgen

Siendo que Baños es una ciudad pequeña, llegar a las piscinas de la Virgen es bastante fácil. El balneario está en una de las “esquinas” de la ciudad, y si por algo no se puede llegar, algún vecino siempre te puede orientar (es más, los ecuatorianos son muy amables y siempre ayudan).

Las piscinas de la virgen se encuentran exactamente al lado de otro balneario que también tiene aguas termales, además de una pileta de 25 metros.  Pensando que se trataba de las piscinas de la virgen, entramos a curiosear, nadamos un rato en la pileta, salimos, caminamos unos metros y por fin llegamos a las aguas termales.

 

La pileta de al lado

 

Y las famosas aguas termales

Llegar a piscinas de la virgen durante la noche es una experiencia impresionante. El lugar, oscuro y bordeado de montañas, está iluminado con luces de colores que tiñen las cabelleras de la virgen.  El pequeño complejo termal, algo desgastado por la presencia constante de sustancias ferruginosas y con olor a azufre, contrasta un poco con la majestuosidad del paisaje exterior.

Vista nocturna de las cascadas, en las afueras de la piscina de la virgen

Las termas tienen una “pileta principal”, de forma redonda y aguas turbias, y dos piletitas más pequeñas, de aguas transparentes,  donde solamente caben cuatro personas. Afuera, hay duchas naturales, que toman agua directamente desde las vertientes.

Como primera reacción, y como creo que intentaría hacer cualquiera, intento meterme a la pileta más grande, donde hay cuatro o cinco personas que disfrutan del paseo. Pero la cosa no es tan sencilla: el agua quema. Será que no estoy acostumbrada, pienso, o que la gente de por acá es demasiado arriesgada. Intento meterme, pero no puedo. Y ahí aparece el primer consejo: el secreto de estas termas es darse una ducha de agua fría en una de las vertientes, luego meterse en el agua caliente, permanecer allí no más de cinco minutos y volver a la ducha fría (o en todo caso a las piletitas más pequeñas). Y así se puede repetir todas las veces que el bañista quiera. Narrado, parece algo difícil, pero en la práctica es mucho más fácil: el cuerpo -de repente y como si nada- es el que pide (más bien exige) el cambio hacia el agua fría y viceversa.

La pileta principal y las de “enfriamiento”

Por último, queda agregar que estos baños despiertan bastante el apetito, así que la próxima parada obligada es indefectiblemente en la peatonal de Baños.

La cena final

Más información:

Página de información turística: http://www.banios.com/banosecuador/piscinas.html

 

 

 

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