La carrera de Aquiles contra la tortuga

Es sabido que una tortuga le ganó una carrera a Aquiles, basándose en la paradoja de Zenón contra el movimiento -o en otras palabras-, utilizando como treta la existencia de un laberinto infinito en línea recta.

“Entre el punto A y el punto B hay una distancia”, dijo la tortuga. “Yo recorreré la mitad y tu saldrás después. Cuando tu hayas llegado a la mitad, yo estaré en la mitad de la mitad. Cuando hayas llegado a la mitad de la mitad, yo estaré en la mitad de la mitad de la mitad”.

Aquiles, después de escuchar eso, se sintió como un boludo. Entendí mejor que nunca el ánimo del comandante en jefe de los mirmidones, la vez que quise encontrar una estación del subte en Nanjing. Siga derecho -y derecho seguía diez cuadras-. Siga derecho -y derecho otras diez cuadras-. Siga derecho. Finalmente, cuando creía que el infinito me había ganado, llegué. Pero al Señor  Derecho se lo tienen que llevar preso. 

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