En un rincón del tiempo… quedan ciudades

Ciudades modernas, atiborradas de rascacielos, violentas, llenas de colectivos, bondis, autobuses, coches…, todas son iguales. ¿Todas son iguales? ¿Es posible una ciudad capital sin rasgos de capital?. No lo sé. Sólo sé que si bien Phnom Penh está atestada de gente, hay algo sus aires que parece evadirla del lugar común que rodea a los centros urbanos gigantes. Desconozco los porqués, pero todavía intento descubrir  aquello que, en ella, luce diferente.

 

Autobuses: No hay colectivos en  Phnom Penh. ¿Taxis?, no me fijé (si había, no eran evidentes). Por eso  la mejor opción para viajar, sobre todo si se piensa en visitar algún museo que está en las orillas de la ciudad, son los tuk-tuks. El precio es negociable pero hay algunos, como los que están a las salidas de las terminales de ómnibus, cuyas tarifas son inflexibles.

 

Transporte: Como en la mayoría de los países del sudeste de Asia, el medio de transporte más utilizado son las motos, dueñas y señoras de la calle. En una sola, entra toda la familia. A veces, más que nada en zonas rurales, se pueden ver chicos de ocho o diez años conduciendo una. Los cascos no parecen obligatorios, al menos para los acompañantes. Como decía Mafalda, lo urgente no deja tiempo para lo importante, y aquí el ajetreo y las velocidades cotidianas de cada día se llevan plantado cualquier cuestionamiento sobre la seguridad.

 

 

Rascacielos: Los rascacielos aún no dominan el paisaje urbano. Es más, casi ni se ven. Los edificios siguen siendo viejos y en algunos lugares todavía hay algo de arquitectura colonial.  Además, si bien las calles son anchas, hay muchos callejones y laberintos. Pero como bien alguien observó, los edificios altos ya comienzan a erigirse, aunque todavía no aparecen en los primeros planos de las fotos. Mi duda es su efecto sobre el futuro paisaje urbano.

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