De brujas y brujitas

Halloween es una fiesta que se originó cuando los antiguos pueblos celtas realizaban rituales para recibir a la estación fría. Estas celebraciones eran muy importantes, ya que además de su carácter religioso o místico, recordaba a los agricultores y los pastores los tiempos de siembra y de migración de ganado.
La palabra Halloween es una deformación del irlandés  “Oiche Samhain” (se pronunciaría más o menos “ija sauna) que significa “noche de noviembre” y refiere a diez o doce días en los cuales la gente se disfrazaba y  realizaba grandes fogatas para entrar en sintonía con las hadas y los espíritus que bajaban al plano terrestre.Hoy en día, ya casi nadie parece recordar estas viejas costumbres. Las fogatas donde la gente se deshace de lo viejo todavia sobreviven (aunque su cantidad ha disminuído en los últimos años) y los disfraces se limitan a una noche y a los más chicos. Sin embargo, sigue en pie la costumbre de pedir caramelos casa por casa, aunque en lugar de “truco o trato” se utiliza el original “penny for the pooka” (un centavito para el fantasma).

Otra de las tradiciones que todavía permanece es la de comer la “barnbrak cake”, una especie de torta frutada que oculta dijes que develarán el futuro de quienes la comen: un trapito significa que será pobre, una monedita significa que no tendrá problemas económicos y un anillo significa que se casará pronto.

Sin embargo, de una manera u otra Halloween sigue presente y una de las formas de demostrarlo son las decoraciones y las brujitas que se ven por todas partes: aquí van ejemplos:

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